miércoles, junio 14, 2006

Vendrá la muerte y tendrá tus ojos

De entre todos los suicidios de escritores, el de Sylvia Plath es probablemente el más espantoso. Una década antes, a los veinte años, Sylvia intentó quitarse la vida por primera vez. Luego de una temporada en un hospital psiquiátrico, escribió en su diario: “Tengo celos de los hombres. Una envidia profunda y peligrosa que puede corroer, imagino, cualquier tipo de relación. Una envidia nacida del deseo de ser activa y hacer cosas, no ser pasiva y solo escucharlas”. Este problema fue solucionado por Ted Hughes. Sylvia lo conoció en Cambridge en 1955. Hughes era un poeta muy atractivo y exitoso, su “salvador” y su “perfecta mitad masculina”. Pero de regreso a Estados Unidos él continuó siendo famoso. Sylvia redujo sus labores literarias a mecanografiar los poemas de su esposo. A los 28 años su vida dio un vuelco: empezó a escribir persistentemente otra vez. En esa época Hughes la abandonó por otra mujer. Sylvia se refugió en un pequeño departamento con sus dos hijos. Se mató introduciendo la cabeza en el horno de la cocina.
Estos otros suicidios son igual de atroces:
-Virginia Woolf, en un estado de grave depresión, desapareció de su casa en marzo de 1941. Hallaron su cuerpo en el río Ouse, cubierto con un abrigo repleto de piedras. Dejó una nota a su marido, en la que decía: “No creo que dos personas puedan ser más felices de lo que nosotros hemos sido”.
-Luego de conseguir celebridad con sus novelas entre el público juvenil, Emilio Salgari enfrentó una crisis psiquiátrica terrible. Escribió algunas cartas antes de quitarse la vida. Una de ellas estaba dirigida a sus editores: “A vosotros, que os habéis enriquecido con mi piel, manteniéndome a mí y a mi familia en una continua semimiseria o aún peor, solo os pido que en compensación por las ganancias que os he proporcionado, os ocupéis de los gastos de mis funerales. Os saludo rompiendo la pluma. Emilio Salgari”. En abril de 1911 se abrió el vientre con una cuchilla.
-John Kennedy Toole estuvo en el ejército, vendió tamales en la calle, fue un alumno excelente de la universidad de Tulane y trabajó como profesor de un colegio dominico. Luego de que su novela La conjura de los necios fuera rechazada por Simon and Schuster, se dedicó a la bebida. En marzo de 1969 desapareció en un auto en las afueras de Nueva Orleáns. Conectó un extremo de una manguera al tubo de escape y el otro lo llevó a la cabina del conductor. Su carta de suicidio fue destruida por su madre.
-El médico y poeta Luis Hernández pasó varios años de su vida tratando de aliviar el dolor de espalda que lo torturaba. Viajó a Buenos Aires para su tratamiento y se internó en la clínica García Badaraco. Luis siempre enviaba cartas a la bella Betty Adler, su pareja. Se mató arrojándose a un tren en plena marcha.

10 comentarios:

Ursula dijo...

Hola Juan Carlos:
Muy buenas reseñas. Desconocía la suerte de algunos personajes de las letras (Salgari por ejemplo) Pero me hiciste recordar a la escritora uruguaya Cristina Peri Rossi, ella en una charla sostuvo que la mayoría de las escritoras cometen suicidio... Su actos se debe a su inadaptacion, pues viven atrapadas en su otredad femenina.
Espero volver a visitarte,
Ursula (de la base 90)

Juan Carlos Bondy dijo...

Úrsula, a los años. Un gusto saludarte. Besos.

Anónimo dijo...

Hola Juan Carlos!
Sí a los años. Dime cual es tu email para escribirte. El mío es usw33@hotmail.com
Por tu blog, sé que Néstor también está en contacto contigo no?
Ursula

Juan Carlos Bondy dijo...

El mío es jcbondye@hotmail.com
A Néstor lo encontré en el ciberespacio también. A quien veo es a Rolly. Te escribo.

Christopher Logue dijo...

El frustrado suicidio de Logue, es excepcional.

Saludos.

Maria Hierba dijo...

Falto Hemingway.

Y Juan Ojeda, muerto en extrañas circunstancias... No se sabe si fue accidente o suicidio el morir bajo las ruedas de un auto en la Av. Arequipa.

Juan Carlos Bondy dijo...

Maju, en realidad hay decenas de casos de suicidios entre escritores. Hemingway, como bien mencionas, se disparó con una escopeta. Podía mencionar también a Celan, Zweig, Thompson, Mishima, Kawabata, Pizarnik, Quiroga, Caicedo y una larga lista. En el Perú, además, son conocidos los suicidios de Arguedas y María Emilia Cornejo. En este post solo incluí a los que me habían impresionado más.
Saludos.

Anónimo dijo...

Me parecio que no estaba en las nombradas Alfonsina Storni, yo creo que tenian en comun ese talento maravilloso de escribir pero a cada uno los perseguia el fantasma de la desdicha de haber perdido algun amor, o no haber podido tenerlo.
Saludos.

Miriam

Anónimo dijo...

Juan Carlos:Tu que eres escritor ,editor ¿te suicidarias?

Juan Carlos Bondy dijo...

No es necesario. A fin de año nos morimos todos :P