viernes, julio 25, 2008

¡Pardiez!

Ya no hace falta leer traducciones de Bukowski en Anagrama. Acá en el Perú podemos encontrar el siguiente par de buenos ejemplos (los subrayados son de este blogger):

«Juliaca, Perú», de Pedro Salinas. Etiqueta Negra, nro 61, p. 46
Juliaca parecía una creación de Stephen King luego de una mala siesta. Bulliciosa. Maloliente. Caótica. «¡Coño, y ahora cómo hago para salir de aquí!», fue mi primer pensamiento al sentirme engullido por ese lugar.

«Mentiras piadosas», de Renato Cisneros. Busco Novia, Aguilar
Cuando te dicen: «Sabes que siempre vas a ser el hombre más importante de mi vida. Nunca nadie me ha hecho sentir como tú, pero debes entender que ahora tengo cosas personales que superar y terminar de entender. Estoy tan confundida que ni yo misma me entiendo». ¡Joder! ¡Nunca digan eso, por Dios! Si van a clavar un puñal, háganlo sin misericordia, porque a la larga esa piedad de utilería es más nociva de lo que creen.

1 comentario:

Sir Charles dijo...

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¡Jolines, macho...! Totalmente de acuerdo. En el primer caso lo primero que a uno se le ocurre en vez de ese "¡Coño!" tan gallego es un peruanísimo "!Chucha¡", el cual surte el mismo efecto de sorpresa / angustia. En el segundo caso, cabe mucho mejor un severo "¡Puta madre!".

Salvo error u omisión.