sábado, setiembre 01, 2007

Seis escritores matemáticos



Lewis Carroll
El padre de Lewis Carroll, seudónimo de Charles Lutwidge Dodgson, autor de Alicia en el país de las maravillas, fue un notable estudiante del Westminster School: destacó especialmente en las ciencias matemáticas. Pese a su talento, decidió abandonar la carrera académica y se convirtió en cura rural. Tuvo siete hijos y en 1834 fue nombrado párroco de Croft-on-Tees, en North Yorkshire. En ese tiempo el pequeño Lewis tenía once años y un millón de problemas: era zurdo (se le obligó a usar la mano derecha), padecía de sordera y tartamudeaba sin descanso. Lewis fue trasladado a esa edad al Rugby School. Extrañamente, en el campo académico, sobre todo en las matemáticas, fue un discípulo más que aplicado, al punto que el profesor de esta materia dijo sobre él: “No he conocido a un chico más prometedor desde que estoy en Rugby”. Lewis estudió luego en Christ Church, y entre 1855 y 1881 fue profesor de matemáticas de la universidad de Oxford. Es autor de diversos tratados matemáticos, como por ejemplo Euclides y sus rivales modernos, publicado en 1879.

Primo Levi
Levi estudió química en la Universidad de Turín y se desempeñó en la investigación científica en Milán. Cuando los alemanes invadieron esa ciudad en 1943, Levi se unió a la resistencia judía, pero fue detenido pocos meses después. Los nazis lo deportaron al campo de concentración de Auschwitz-Birkenau. Allí pudo sobrevivir gracias a sus conocimientos de química: los nazis lo obligaron a realizar diversos trabajos de laboratorio. En 1946 regresó a Italia y retomó su labor como químico industrial. Al jubilarse, en 1974, se dedicó a la literatura y a denunciar las atrocidades de los campos de concentración. Se suicidó en 1987.

Ernesto Sabato
Sabato (en la foto) se licenció en Física y Matemáticas en la Universidad de La Plata. Tras doctorarse en esa misma casa de estudios viajó a París gracias a una beca para estudiar en los laboratorios Juliot-Curie y se relacionó con el surrealismo. Tras una estancia de un año en el Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT), donde prosiguió sus estudios de Física, regresó a Argentina en 1940 como profesor de la Universidad Nacional de Buenos Aires. Uno de sus alumnos fue Mario Bunge. En Buenos Aires publicó artículos en distintas publicaciones, entre ellas la revista Sur, y recibió el aliento de figuras tan importantes como Pedro Henríquez Ureña y Victoria Ocampo. En 1943, después de una grave crisis existencial, decidió renunciar a su cátedra en la universidad, abandonar la ciencia y dedicarse por entero a las letras y a la pintura.
En su libro de memorias, Antes del fin, Sabato cuenta:
Cuando a principios de los cuarenta tomé la decisión de abandonar la ciencia, recibí durísimas críticas de los científicos más destacados del país. El doctor Houssay me retiró el saludo para siempre. El doctor Gaviola, entonces director del Observatorio de Córdova, que tanto me había querido, dijo: ‘Sabato abandona la ciencia por el charlatanismo’. Y Guido Beck, emigrado austriaco, discípulo de Einstein, en una carta se lamenta diciendo: ‘En su caso, perdemos en usted un físico muy capaz en el cual tuvimos muchas esperanzas’.

Alexandr Isáievich Solzhenitsin
El ruso Solzhenitsin estudió en la Facultad de Física de la Universidad de Rostov del Don, y a la vez recibió cursos por correspondencia de Filología, Literatura e Historia en el Instituto Moscovita. Sirvió en el Ejército soviético durante la Segunda Guerra Mundial y fue sentenciado a prisión por criticar a Stalin. Ya en libertad, se ganó la vida dando clases de matemáticas y física. En 1970 le fue concedido el premio Nobel de Literatura.

Gabriel Zaid
El mexicano Zaid es un personaje curioso: nunca ofrece entrevistas, escribe con humor y estudió ingeniería. En la actualidad se desempeña como reestructurador de empresas.

Guillermo Martínez
Autor del libro de ensayos Borges y la matemática, Martínez es matemático titulado y ganador del Premio Planeta Argentina 2003. Martínez ha declarado que pese a su grado de doctor, la literatura estuvo en su vida desde la juventud. “Mi primer libro de cuentos lo terminé antes de los 19 años —dijo—, cuando todavía ni siquiera se me había cruzado la posibilidad de estudiar matemática (y me hubiera extrañado muchísimo si alguien me mostrara ese futuro). Casi podría decir que la matemática fue un accidente, o un desvío que proseguí durante muchos años”.
Imagen: www.britannica.com

7 comentarios:

Juan Arellano dijo...

Y eso que no hablas de los escritores de Ciencia Ficción...

godel10 dijo...

¿Alguien confunde filósofos con historiados? ¿Por qué esa confusión de matemáticos, físicos, químicos e ingenieros a la que se refiere el título? Un mejor título sería "Seis escritores con formación científica"

Juan Carlos Bondy dijo...

Godel, tienes razón. El título que sugieres habría sido más exacto.

Juan Carlos Bondy dijo...

Sí, Juan, con los autores de ciencia ficción la lista habría sido inmensa. Saludos.

Jen dijo...

Lewis Carrol es uno de mis escritores favoritos... los giros de su vida fueron bastante extraños, pero falizmente lo hizo... gracias a eso podemos de disfrutar de libros tan geniales como los dos de Alicia y el poema de Jabberwalker.

Sorondil dijo...

Mi querida Jen: El poema es Jabberwocky y trata del personaje más siniestro jamás creado para el ciclo de Alicia.

JuanCarlos, tanto me gustó tu post que espero no te incomode si me dejas ponerlo en mi blog. Lewis Caroll y su pensamiento y obra me fascinan y actualmente estoy estudiando acerca de él. Gracias de antemano.

Juan Carlos Bondy dijo...

Por supuesto, Sorondil. Saludos.