martes, mayo 23, 2006

Sophie Auster

Leyendo el último número de QuéLeer me entero de que Sophie Auster, hija de Paul, de 17 años, acaba de grabar un disco inspirado en los poetas franceses, desde Guillaume Apollinaire hasta Paul Éluard. Algunas de las adaptaciones están hechas por su propio padre.
Hace unas semanas Sophie estuvo en España y un periodista le preguntó si ser hija del famoso escritor era una bendición o una maldición. "Tiene cosas positivas y negativas", dijo Sophie, "en términos de ser el nombre de mi padre. Con ese nombre pueden llegarte muchas más críticas, la gente te mira más y esperan más de ti. También pueden machacarte más. Pero depende de ti probar que están equivocados. Si lo haces mal te criticarán más fuerte".
En la página de Sophie se pueden escuchar algunas canciones suyas.

jueves, mayo 18, 2006

Debate sin educación

Como se sospechaba, los cinco temas del próximo debate entre los candidatos Alan García y Ollanta Humala no incluyen al problema de la educación en el Perú.
La educación será literalmente un tema secundario, que se abordará de paso, un par de minutos y listo.
¿Se podía esperar otra cosa de Humala, inventor del increíble adjetivo “familístico”? ¿O de Alan García, que hace unos años citó mal el poema “Idilio muerto” de Vallejo, y que esta semana, en entrevista con RPP, dijo que “Un viaje” era una tradición de don Ricardo Palma y no un texto de Felipe Pardo y Aliaga?

lunes, mayo 15, 2006

Encuesta sobre ficción estadounidense

Jorge Coaguila me acaba de pasar este dato: The New York Times ha publicado una encuesta de Sam Tanenhaus, editor de Book Review, quien preguntó a cien personas, entre escritores y críticos, por la mejor obra de ficción estadounidense de los últimos 25 años.
Entre los encuestados se encuentran John Banville, Julian Barnes, Harold Bloom, Nadine Gordimer, John Irving, David Lodge, Ian McEwan y Tom Wolfe. Los representantes latinoamericanos son Junot Díaz, Carlos Fuentes y Mario Vargas Llosa.
El libro ganador fue Beloved de Tony Morrison (en la foto). Don DeLillo y Philip Roth tienen tres y seis menciones respectivamente.
Aquí va la lista completa:

Primer lugar
Beloved (Toni Morrison, 1987)

Finalistas
Underworld (Don DeLillo, 1997)
Meridiano de sangre (Cormac McCarthy, 1985)
Corre, Conejo, El regreso de Conejo, Conejo es rico y Conejo descansa (John Updike, 1960, 1971, 1981 y 1990)
Pastoral americana (Philip Roth, 1997)

Obras que también recibieron votos
La conjura de los necios (John Kennedy Toole, 1980)
Housekeeping (Marilynne Robinson, 1980)
Winter's Tale (Mark Helprin, 1983)
White Noise (Don DeLillo, 1985)
The Counterlife (Philip Roth, 1986)
Libra (Don DeLillo, 1988)
Where I'm Calling From (Raymond Carver, 1988)
Las cosas que llevaban los hombres que lucharon (Tim O'Brien, 1990)
Mating (Norman Rush, 1991)
Hijo de Jesús (Denis Johnson, 1992)
Operación Shylock (Philip Roth, 1993)
El día de la independencia (Richard Ford, 1995)
El teatro de Sabbath (Philip Roth, 1995)
Todos los caballos bellos, La frontera y Ciudades en la llanura (Cormac McCarthy, 1992, 1994 y 1998)
La mancha humana (Philip Roth, 2000)
El mundo conocido (Edward P. Jones, 2003)
El complot contra América (Philip Roth, 2004)

martes, mayo 09, 2006

Escritores televisivos

Hace un par de domingos descubrí en Televisión Nacional del Perú el programa Educación en democracia, dirigido por Enrique Prochazka, quien, además de narrador notable, se dedica a la planificación de políticas educativas en el sector estatal. Prochazka no es precisamente un conductor muy entretenido, aunque a decir verdad un programa de ese corte no requiere a un showman frente a las cámaras. Durante una hora, el autor de Un único desierto realiza entrevistas sobre el proceso educativo en el país y presenta reportajes coloridos, como la historia de un colegio en la selva peruana cuyos alumnos deben surcar el río para llegar temprano a clases.
¿Qué otros escritores han tenido programas de televisión?
Sin ir muy lejos ni cambiar de canal, Iván Thays conduce Vano oficio, el único programa sobre libros y escritores en el Perú.
Hace unos años estaba en el aire Conversando con Antonio Cisneros, un talkshow que hizo famosa la frase “un sí es no es” antes de ir a comerciales. Cisneros, además, fue el creador de La crónica del oso hormiguero, célebre emisión radial transmitida por Radio Programas del Perú. También por esa época y en Cable Canal de Noticias, la dramaturga Mariana de Althaus conducía un programa cultural de entrevistas, en la onda de Luces de la ciudad de Eduardo Lores.
En 1981, Mario Vargas Llosa dirigió La torre de Babel, el muy sintonizado programa que tuvo entrevistados tan distintos entre sí como Borges o Zico. La torre de Babel era tan popular que la revista Monos y monadas realizaba parodias y caricaturas con Vargas Llosa como conductor. En la imagen de arriba, por ejemplo, Vargas Llosa aparece con Ernesto Sábato sobre su rodilla izquierda. ¿Algún día podremos ver las repeticiones de este maravilloso programa en Panamericana Televisión? Quienes en ese entonces teníamos apenas ocho años lo vamos a agradecer.
La televisión por cable nos traía Los libros de Juan José Armas Marcelo por Televisión Española, una suerte de Apostrophes de Bernard Pivot en versión ibérica. También en cable veíamos a Antonio Skármeta y El show de los libros. Skármeta dijo una vez: “Así como hay ensayo, poesía, cuento y novela, creo que la televisión es un género literario que permite la expresión de un alma y la comunicación con la gente; solo que todavía no entra en el análisis literario porque es un género demasiado nuevo”.

jueves, mayo 04, 2006

Pólizas literarias

Un fanático de la selección inglesa de fútbol acaba de comprar una póliza de 1,85 millones de dólares, para recuperarse del hipotético trauma que le ocasionaría la eliminación de su equipo en la primera ronda del Mundial Alemania 2006. Paul Hucker, el hincha en cuestión, solo canceló 195 dólares por el seguro. Si desea cobrar la extraordinaria suma, la selección inglesa no solo debe ser eliminada. Cinco comentaristas deportivos deben certificar que esta eliminación fue prematura y un médico debe demostrar que este hecho causó un trauma mental a nuestro simpático Hucker. Ya lo imagino haciéndole vivas a los cuadros de Suecia, Paraguay y Trinidad y Tobago, que integran junto a Inglaterra el grupo B del certamen. Y lo veo también con una amplia sonrisa tras enterarse de la terrible lesión del destructor Wayne Rooney.
Una póliza de ese tipo sería irrealizable en un país como el nuestro, con una selección acostumbrada a las derrotas por goleada en casa y de visita. ¿Pero cabría la posibilidad de un seguro semejante para las desazones que nos causan los libros? Tengo en mi lista varias novelas por leer, entre ellas Abril rojo y Travesuras de una niña mala. Estoy entusiasmadísimo por las reseñas que he revisado sobre ambas. ¿Seguros El Pacífico me daría medio milloncito si no me gusta el último Vargas Llosa?

jueves, abril 27, 2006

Los guapos del barrio

A causa de las continuas protestas por un antiguo post acusado de machista y liviano, Lado B se ve en la obligación de publicar este recuento de escritores apuestos casi a regañadientes. Para el caso, ha consultado con una opinante anónima. Este recuento puede tomarse como excusa el reciente piropo de Carmen Posadas a Mario Vargas Llosa (“está muy guapo a sus setenta años”), durante la ceremonia en que el autor arequipeño fue investido con un doctorado honoris causa por la Universidad Europea de Madrid.
Vargas Llosa, por cierto, ha sido considerado en esta nómina por “su presencia” y porque “es fotogénico”. Jaime Bayly, reciente finalista del Planeta, obtuvo mil veces más elogios (“churrazo” fue uno de ellos) y es probablemente el favorito de la autora intelectual de este post. Alfredo Bryce fue tomado en cuenta por sus fotografías juveniles, lo mismo que Luis Hernández. Para terminar con los peruanos, los dejo con la revelación de revelaciones: Ricardo González Vigil. No, no es broma. Lado B toma muy en serio la opinión de sus colaboradoras.
El latinoamericano merecedor de más suspiros (“esa dejadez, esa barba sin afeitar, se le ve muy atractivo”) es Alan Pauls, autor de El pasado. Roberto Arlt y Octavio Paz quedaron muy, muy lejos. Ni Carlos Fuentes con su parecido a Andrés García logra alcanzar al imbatible argentino.
Paul Auster disfruta de su buena nota “por sus ojos y sus labios”, y no tanto por haber escrito la Trilogía de Nueva York. A Arthur Golden, famoso por Memorias de una geisha, le ayudó “el porte” y “la seguridad”. Richard Ford tiene una “mirada profunda”. Y John Steinbeck fue un treintón “interesante”. John Irving se quedó por unos puntos. Le faltaron labios. A Bret Easton Ellis, en cambio, le sobraron cachetes.
Cruzando el charco, Cyril Collard, autor de Las noches salvajes, se lleva la medalla dorada. Alessandro Baricco lo sigue de cerca. Las cejas y la mirada fuerte de Martin Amis quedan algo retrasadas, al igual que Graham Greene (“un hombre interesante”). Thomas Bernhard pierde por una nariz, pese a la “bonita barbilla”. Alan Hollinghurst es la revelación inglesa. El buen Hollinghurst tiene mucho que agradecerle a sus canas. Ni piense en pintárselas.


Alessandro Baricco y Alan Hollinghurst

Paul Auster y Cyril Collard

Graham Greene y Martin Amis

Jaime Bayly y Alan Pauls

lunes, abril 24, 2006

El saqueo a la Biblioteca Nacional

La República publica hoy una investigación sobre el saqueo a la Biblioteca Nacional de Lima durante la Guerra del Pacífico. El reportaje ha sido realizado por un periodista de Diario Siete y por primera vez revela la lista de diez mil libros que ingresaron al país sureño en esa época, un hecho que algunos historiadores chilenos siempre han negado. Entre los ejemplares se encuentran el Compendio de crónicas de Garibay (1628), El teatro del mundo i del tiempo de Galluci (1611) y la Biblioteca clásica latina de Lamaire (de 151 volúmenes). El inventario fue hallado entre los papeles del sabio Ignacio Domeyko, rector de la Universidad de Chile en ese entonces y encargado de clasificar el botín llevado desde Lima.
El hallazgo permite acelerar la devolución de libros, comunicada a los medios la semana pasada por Sinesio López, actual director de la Biblioteca Nacional del Perú. Se sabe que la entrega del material bibliográfico es un asunto de Estado y debe ser autorizado por la presidenta Michelle Bachelet. ¿Algún candidato presidencial se interesará en este asunto? ¿O solo harán pedidos absurdos como el de Ollanta Humala, referido al regreso del Huáscar?

lunes, abril 17, 2006

Literatura portátil de Vila-Matas

Un artículo para fanáticos de Enrique Vila-Matas acaba de aparecer en el suplemento Libros de Página 12. A pedido de Rodrigo Fresán, el autor de Bartleby y compañía pasa revista a todos sus libros publicados. Fresán dice que le propuso hacer “un plano de la casa que ha venido construyendo hasta el día de hoy apilando palabra sobre palabra, libro sobre libro”.
Vila-Matas, por su parte, afirma: “En todos mis libros hay escritores y hay libros. Podría escribir un libro donde no hubiera un escritor, o alguien que quiere ser escritor, o variantes de la forma de lo que es un escritor; pero no estoy del todo seguro de que me divertiría haciéndolo. Es como si para mí la figura del escritor fuera el recipiente perfecto, el frasco que contiene toda mi visión de la vida y el sentido de las cosas. Ese es mi tema, todos mis temas”.
El texto completo se encuentra aquí. Es pecado perdérselo.

viernes, abril 07, 2006

Rockeros lectores

¿Qué leían o qué leen nuestros cantantes de rock favoritos? ¿A quién lee Lou Reed, Bono Vox o Charly García? Échenle un ojo a esta lista. Algo interesante se puede sacar.
-Bob Dylan (en la foto) leía y probablemente aún lee mucha poesía. En el colegio fue expulsado porque no estudiaba los libros obligatorios. “Leía a los grandes poetas en la forma como algunos leen a Stephen King”, dijo alguna vez. “La obra de Edgar Allan Poe me impactó muchísimo. Pero también la de Byron, Keats y otros”. Los seguidores de Bob Dylan sostienen que tomó su nombre artístico del poeta Dylan Thomas, aunque el cantautor siempre lo ha negado con énfasis.
-Elvis Presley leía la Biblia y habitualmente recitaba de memoria algunos pasajes bíblicos en sus conciertos.
-Según Robert Rosen, autor de Nowhere man: Los últimos días de John Lennon, el líder de los Beatles leía “cualquier cosa que le caía en las manos, y le eran muy familiares Freud y Jung”.
-Lou Reed era amigo de Delmore Schwartz, un poeta que encontró elogios tempranos y que desde entonces se sometió a una severa autodestrucción. Murió alcoholizado a los 53 años en un hotel de mala muerte en Nueva York. Lou Reed dijo sobre él: “Yo odiaba la universidad. Salvo Delmore Schwartz, todos los profesores eran estúpidos. Él había escrito un relato, “En sueños empiezan las responsabilidades”, que es quizá el relato más extraordinario que jamás haya leído. Era el ejemplo de cómo se podía alcanzar un logro artístico de primer nivel con un lenguaje sencillo”.
-Bono Vox, líder de los U2, se convirtió en amigo personal de Salman Rushdie a raíz de un viaje que hicieron a Nicaragua en 1986. En realidad, ambos no coincidieron en esa visita, pero Bono tuvo la oportunidad de leer La sonrisa del jaguar, el libro de reportajes sobre la situación nicaragüense que preparó Rushdie. Su primer encuentro ocurrió luego de un concierto por la gira de presentación del disco Achtung Baby. Rushdie quería hablar de música y Bono de Nicaragua y de la condena a muerte notificada desde Teherán para el autor de Los versos satánicos. Dos años después, Rushdie fue presentado públicamente en el estadio de Wembley, durante las promociones de Zooropa. Sobre esa experiencia el escritor ha dicho: “Sentí, por un momento, lo que supone tener a 80 mil seguidores aplaudiéndote. En general, el público que asiste a una sesión de lectura es un poco más reducido”.
-Marilyn Manson es un conocido admirador de Lewis Carroll. En la actualidad dirige y protagoniza un largometraje que se llamará Phantasmagoria, una suerte de biopic sobre el autor de Alicia en el país de las maravillas. Manson ha declarado que centrará su mirada en la relación de Carroll y su niña inspiradora, Alice Liddell.
-Joaquín Sabina es muy amigo de Alfredo Bryce y uno de sus sueños es hacer un concierto con él. De Bryce se sabe que es un gran imitador de Frank Sinatra y Daniel Santos, además de intérprete de rancheras y valses peruanos antiguos, como, por ejemplo, “La abeja”. Por otro lado, Sabina acepta “orgulloso” la influencia de César Vallejo, a quien llama su “poeta de cabecera”.
-En Argentina, Charly García se declara lector de Borges. Además, Joan Baez es amiga de Ernesto Sábato. Y aunque no es santo de mi devoción, tengo entendido que Carlos El Indio Solari, cerebro de Los Redonditos de Ricota, es admirador de los escritores beatnicks, en especial de Jack Kerouac y Gregory Corso. Mucho antes, en su adolescencia, Solari devoraba libros de ciencia-ficción.
-En el Perú, Daniel F, cabeza de Leusemia, ha declarado que su libro favorito es Al final de la calle de Óscar Malca. Tanta es su devoción que uno de sus discos se llama de la misma manera. Rafo Ráez, por su parte, ha musicalizado algunos poemas de Luis Hernández y en 2005 editó el disco El Elefante, que tiene letras del estupendo poeta José Watanabe.

jueves, marzo 30, 2006

Muerte en la carretera

A Albert Camus se le atribuye una frase absurdamente premonitoria: “No conozco nada más idiota que morir en un accidente de automóvil”. A decir verdad, no son pocos los escritores que han fallecido por esta lamentable causa. El mismo Camus, por ejemplo, murió en un accidente de carretera: se estrelló contra un árbol de la carretera nacional 5, el 4 de enero de 1960, en Villeblerin, cerca de París. En 1957, a los 44 años, había obtenido el Nobel de Literatura.
El 23 de marzo de 1980 el profesor Roland Barthes cruzó distraídamente la Rue des Écoles en París y no vio a la camioneta de reparto que terminaría por atropellarlo. El impacto fue tan brutal que el rostro de Barthes quedó desfigurado por completo.
En el momento de su accidente, W. G. Sebald (en la foto), autor de Austerlitz, era profesor de literatura en la Universidad de Norwich. El 14 de diciembre de 2001, al final de clases, mientras conducía a casa en compañía de su hija, sufrió un ataque al corazón, se descarriló súbitamente y chocó contra un camión. Murió en el acto. Tenía apenas 57 años. Sebald, que había comenzado a publicar sus primeros libros a los 46, era entonces un autor de culto para sus todavía escasos lectores.
Un caso parecido fue el de Gesualdo Bufalino. Aunque escribió sus versos iniciales a los once años, no fue sino hasta 1981 que su magistral primer libro, Perorata del apestado, fue por fin publicado. En pocos años vieron la luz, entre otros títulos, Argos el ciego y Las mentiras de la noche. Con más de seis décadas a cuestas, Bufalino era considerado una revelación de las letras. Por ese motivo, su muerte, ocurrida en una carretera estatal entre Vittoria y Comiso, en Ragusa, el 14 de julio de 1996, fue una desgraciada sorpresa.
La tragedia más reciente ocurrió en julio de 2005. Saúl Yurkievich, que falleció al sureste de Francia, era conocido por sus trabajos poéticos y quizá sobre todo por su labor como publicista de la obra de Julio Cortázar. Según los gendarmes franceses, Yurkievich tuvo unos fatales segundos de sueño mientras manejaba por la carretera de Caumont-sur-Durance, cerca de Aviñón.