viernes, febrero 23, 2007

Peruano gana concurso de cuento Julio Cortázar

Hace unos días el escritor peruano Juan Gabriel Cano de la Fuente, de 66 años, fue declarado ganador de la XIII edición del Concurso de Narrativa Breve Julio Cortázar, organizado por la Cátedra de Literatura Hispanoamericana de la Universidad de Murcia y la Fundación Caja Murcia. El premio de este año estuvo dedicado al crítico argentino Saúl Yurkievich, fallecido hace pocos meses, que, como se sabe, fue uno de los mayores estudiosos de la obra cortazariana.
El cuento de Cano, "La buganvilla", fue elegido entre 1072 obras provenientes de 21 países, por un jurado presidido por el profesor Victoriano Polo. Cano recibirá un cheque por 1800 euros. Según informa la agencia EFE, el texto se basa en la historia de un anciano que recuerda tiempos pasados según la imagen que tenía de una buganvilla.

miércoles, febrero 14, 2007

Rock y libros

En términos numéricos, probablemente los libros de H. P. Lovecraft son los que más han influenciado en canciones del pop y el rock. Black Sabbath (“Behind The Wall of Sleep”), Metallica (“The Call of Ktulu” y “The Thing that Should Not Be”), Celtic Frost (“Morbid Tales”), Morbid Angel (en los discos Altars of Madness y Blessed are the Sick), Therion (“Cthulhu”) y un largo etcétera de grupos metal tienen en Lovecraft como a su mayor influencia musical. Por cierto, la expresión “heavy metal” se origina literariamente: en la novela La máquina blanda, de 1961, William Burroughs crea a un personaje llamado Chico Heavy Metal. La revista Rolling Stone y luego el novelista y editor Barry Gifford usaron el término para referirse al rock más fuerte conocido hasta entonces.
Los dejo con otras historias de canciones basadas en libros:

Robert Smith, líder de The Cure, declaró que “Killing an Arab”, del disco Boys Don’t Cry (1980), era una breve impresión poética de El extranjero de Albert Camus. Desde un principio “Killing an Arab” tuvo una gran controversia, sobre todo en Estados Unidos, donde los distribuidores incluyeron una etiqueta que advertía del supuesto racismo de la canción. Durante la época de la guerra en el Golfo Pérsico los temores se acentuaron, pero en 2005 The Cure empezó a tocar el tema en vivo, aunque con una variación: ya no se llamaba “Killing an Arab”, sino “Kissing an Arab”.

El tema “Don’t Stand So Close To Me” de The Police (en la foto), del álbum Zenyatta Mondatta (1980), alude a la novela Lolita de Vladimir Nabokov. La canción habla de un profesor de colegio entusiasmado con una de sus alumnas. En los versos se escucha: “He starts to shake and cough / Just like the old man in / that book by Nabokov”. En 2001 Sting se vio obligado a declarar que “Don’t Stand So Close To Me” no era un tema autobiográfico.

Iron Maiden tiene varias canciones inspiradas en libros:
Sign of the Cross” en El nombre de la rosa de Umberto Eco.
Lord of the Flies” en la novela del mismo nombre de William Golding.
“The Edge of Darkness” en El corazón de las tinieblas de Joseph Conrad.
Rime of the Ancient Mariner” en la obra homónima de Samuel Taylor Coleridge.
Murders in the Rue Morgue” en el famoso cuento de Edgar Allan Poe.
To Tame a Land” en Duna de Frank Herbert.

“Uno, dos, ultraviolento” de Los Violadores está escrita a la sombra de La naranja mecánica de Anthony Burgess. En la canción se emplean términos en nadsat y en el coro el vocalista dice: “¿Y ahora qué pasa, eh?”, como en el inicio de algunos capítulos de la novela.

La Unión alude a Boris Vian cuando menciona al mago de Siam en la canción “Lobo hombre en París”.

El perfume de Patrick Süskind ha inspirado al menos dos canciones. La más famosa es “Scentless Apprentice” de Nirvana, incluida en el álbum In Utero (1993). Kurt Cobain declaró que El perfume era uno de sus libros de cabecera. Aparentemente la canción “Du riechst so gut” (“Hueles tan bien”) de Rammstein también se basa en esa novela.

El fantasma de la ópera de Gastón Leroux tiene versiones de Sarah Brightman, Nightwish y Blink 182.

La canción “Dos Romeos”, del álbum Nadie sale vivo de aquí (1989), de Andrés Calamaro, se basa en la novela Brothers of the Head, del autor de ciencia-ficción británico Brian Aldiss. La letra dice: “Juntos fueron estrellas de rock / pero la tercera cabeza no tenía relación / con los dos hermanos Barry y Tom / y había que torcerse para no tocarse”.

El grupo chileno La Rue Morgue (cuyo nombre se refiere a un cuento de Poe) tiene una canción llamada “Blues a dos mujeres”, basada en Rayuela de Julio Cortázar (“Maga, te descubrí sin querer / entre rayuela, la lluvia / y parissienes humedecidos / escuchando jazz”).

El colombiano Juanes se inspiró en la novela Rosario Tijeras de Jorge Franco Ramos para su canción homónima.

Joaquín Sabina tiene una canción llamada “Gulliver”, como el personaje de Jonathan Swift (“Te acusarán, te acusarán, te acusarán / de ser el tuerto en el país de los ciegos, / de ser quien habla en el país de los mudos, / de ser el loco en el país de los cuerdos”). Y en “Rosa de Lima” Sabina menciona al autor de Un mundo para Julius: “Maldito crucigrama, maldito Bryce, / se mueren los botones de mis pijamas / desde que nadie me llama / supay, supay”.

Dato de último momento y casi sin confirmar: Eros Ramazotti (que no me gusta nada de nada) incluyó en su disco Nueve la canción “Piccola piedra” o “Pequeña piedra”, inspirada en el libro La danza inmóvil de Manuel Scorza.

miércoles, febrero 07, 2007

Scarface

Durante muchos años me he alejado voluntariamente de los vídeojuegos, pues soy un ludópata en potencia y puedo quedarme días enteros pegado frente a la pantalla. Por desgracia para mí, acaba de aparecer en el mercado un juego fabuloso: Scarface, The World Is Yours, basado en la película de Brian de Palma, con Al Pacino como protagonista.
Quienes estén interesados en conocer a Tony Montana en esta nueva versión deben acceder a la página oficial del juego, que cuenta con una sinopsis bastante atractiva: usted puede "intimidar e impresionar como solo Tony puede hacerlo", "experimentar el lujoso estilo de vida de un capo del crimen" y "contratar a matones para que le hagan el trabajo sucio". Además, existen detalles de las armas y los autos de Montana, así como de sus chicas y sus aliados. Lo mejor de todo es que el dibujo está igualito a Al Pacino: como para sentirse Tony Montana por unos minutos.

martes, enero 30, 2007

Desgracia a la pantalla

En estos días debe de haber comenzado el rodaje de Disgrace, la adaptación de la novela homónima de John Maxwell Coetzee. El papel del profesor que se involucra con una de sus alumnas, que en un principio iba a recaer en Ralph Fiennes, fue asignado finalmente a John Malkovich. Steve Jacobs, conocido sobre todo como actor de cine y televisión, es el encargado de la dirección. Jacobs tendrá a Anna Maria Monticelli como guionista. La pareja trabajó junta anteriormente en La Spagnola, de 2001, que, según he leído, es un filme bastante mediano.
Se espera mucho de Malkovich, quien, pensadas bien las cosas, encaja perfecto en el rol del extraño profesor David Lurie. Por otro lado, roguemos a Dios para que ilumine a Jacobs y no eche a perder tan excepcional novela.
Se supone que el estreno se realizará a mediados de año. Si Papa Noel existe, en el Perú tendremos la película en Navidad. Sin duda sería un bonito regalo.

lunes, enero 29, 2007

El hablador

El último número de El hablador trae, como siempre, diversos artículos de interés (especialmente el de Julio Teodori sobre la compilación de Álvaro Sarco Alberto Hidalgo, el genio del desprecio). La novedad de esta edición es la Bitácora de El hablador, un blog con comentarios abiertos a los lectores.
Imperdible la entrevista a Enrique Congrains (en la foto). Al ser preguntado sobre las razones de su exilio, Congrains dice:

"Me he hecho esta pregunta muchas veces. Creo que ha habido mucho afán exploratorio y mucha intuición de supervivencia. Soy muy consciente de que si me hubiera quedado a vivir en el Perú, hubiera terminado muerto por cualquier operación represiva. Para mí, tanto o mas que la literatura, la actividad política ha sido un polo de atracción muy fuerte. Descubrí que en el Perú no podía vivir sin actividad política. De quedarme, hubiera sido senderista y, de hecho, hubiera muerto, porque yo no era de los me quedaba boca a boca, sino de los que pasaba a la acción".

En la sección creativa me sorprende gratamente la presencia de mi amigo Javier Munguía, con un relato sobre, cómo no, su adorado Xavier Velasco. Javier administraba el blog Buenos modales y ahora conduce Modales de mi piel, donde hace poco posteó el famoso vídeo de Youtube que muestra el instante en que es desplantado por Mario Vargas Llosa durante una firma de libros en la Feria de Guadalajara de 2005. Recomendado para vargasllosianos. Un desplante así se debe enmarcar en pan de oro.

lunes, enero 22, 2007

Muñoz Molina sobre Borges y Bioy


Realmente exquisito el artículo que ha publicado Antonio Muñoz Molina sobre los diarios de Adolfo Bioy Casares sobre Jorge Luis Borges, que acaban de aparecer en España. El autor de El invierno en Lisboa dice sobre los argentinos:
"En aquellos años de aprendizaje y sobresalto Borges y Bioy me enseñaron no sólo a escribir y a leer, sino también a mirar el mundo. El estilo es el hombre, y es también la mirada. El modelo de Borges y Bioy contenía un valioso antídoto. Educado en la ironía de esa literatura, en el desdén hacia lo consabido y lo aceptable de aquellos dos autores, ¿cómo iba uno a creerse las proclamas virulentas de los iluminados políticos, la vanagloria disfrazada de compromiso de tantos literatos, la incontinencia verbal que pasaba por riqueza inventiva en tantas novelas?".
Y sobre el boom latinoamericano Muñoz Molina afirma:
"Novelas como Cien años de soledad o La casa verde o Rayuela o El siglo de las luces mostraban de pronto que la literatura podía ser formalmente audaz y a la vez gozosamente inteligible, y que el retrato esplendoroso del mundo real y el gusto por las historias no excluían la intención política. El efecto sobre la literatura española fue inmediato, aunque no siempre se haya reconocido en toda su amplitud: en cada una de las mejores novelas de aquellos años ―Si te dicen que caí, de Juan Marsé; Cinco horas con Mario, de Miguel Delibes; La verdad sobre el caso Savolta, de Eduardo Mendoza, entre otras― la influencia liberadora de la narrativa lationoamericana es tan visible como la distancia que las separa de la inmediata tradición española, contaminada de un penoso provincianismo franquista".
El artículo completo (no se lo pierdan) aparece en el primer comentario de este post.

jueves, enero 18, 2007

Aniversario de Lima

Vamos por el centro, mi amigo y yo, en la especie de sonambulismo que realizamos cuantos vivimos cobijados por este cielo gris, sucio y vulgar del invierno; vamos y venimos sin ton ni son, sin saber por qué, desde la esquina de San Juan de Dios hasta la esquina de la Merced; y volvemos desde la esquina de la Merced hasta la plazuela de San Juan de Dios. Son las doce del día en Lima. Un cañón ha marcado con heroica sonoridad la hora. Aquí las cosas se marcan a cañonazos. Nadie nos llama la atención, vagamos sin inquietud, sin curiosidad, sin atisbos, así, como limeños, como peruanos, como sudamericanos... Vemos, al pasar, lo de siempre, lo que toda la gente ve, en Lima, a esa hora, por la misma calle (Abraham Valdelomar).

Sol amplio, duro, del acabar de febrero. No hay sombra posible en este mediodía, artificial, exacto, inalterable. La noche no llegará nunca. Son las dos de la tarde, y el sol aún está a la mitad del cielo en una atracción, terca y boba de la tierra. Resplandece el yeso de las calles —el blanco, el amarillo, el verde claro, el azul celeste, el gris perlino—, los colores perfectos, prudentísimos, de las casas de Barranco (Martín Adán).

Sobre el cerro San Cristóbal la niebla había puesto una capota sucia que cubría la cruz de hierro. Una garúa de calabobos se cernía entre los árboles lavando las hojas, transformándose en un fango ligero y descendiendo hasta la tierra que acentuaba su color pardo. Las estatuas desnudas de la Alameda de los Descalzos se chorreaban con el barro gormado por la lluvia y el barro acumulado en cada escorzo. Un policía, cubierto con su capote azul de vueltas rojas, daba unos pasos aburridos entre las bancas desiertas, sin una sola pareja, dejando la estela fumosa de su cigarrillo. Al fondo, en el convento de los frailes franciscano, se estremecía la débil campanita con un son triste (José Diez Canseco).

Olvidarse de la luna
Que se asoma a veces sobre Lima
Y arroja un cono de amargura
Una pirámide doliente
Hecha de polvo y llanto suspendido
(Jorge Eduardo Eielson).

No reina en Lima la abierta controversia sino el chisme maligno, no ocurren revoluciones sino opacos pronunciamientos, no permanece el inconformismo sino que el espíritu rebelde involuciona hasta el conservadorismo promedio. La juventud imaginativa, iconoclasta y desordenada termina por sentar la cabeza (Sebastián Salazar Bondy).

Mi amor fue limeño, mortecino y desesperado como la garúa (Luis Loayza).

Medio día. Plaza San Martín: bocinas, pitos, ultimoras, tranvías bulliciosos. El cielo, pesado y ardiente, sofoca (Oswaldo Reynoso).

Memo recordaba con nostalgia sus paseos de antaño por calles arboladas de casas bajas, calles perfumadas, tranquilas y silenciosas, por donde rara vez cruzaba un automóvil y donde los niños podían jugar todavía al fútbol. El balneario no era ya otra cosa que una prolongación de Lima, con todo su tráfico, su bullicio y su aparato comercial y burocrático. Quienes amaban el sosiego y las flores se mudaron a otros distritos y abandonaron Miraflores a una nueva clase media laboriosa y sin gusto, prolífica y ostentosa, que ignoraba los hábitos antiguos de cortesanía y paz y que fundó una urbe vocinglera y sin alma, de la cual se sentían ridículamente orgullosos (Julio Ramón Ribeyro).

Abatido entre Lima y La Herradura
(El rincón de Hawai a diez kilómetros
de la eterna ciudad de los burdeles),
un crepúsculo de rouge cobra banderas,
baptisterios barrocos y carcochas.
(Luis Hernández).

El mar está muy cerca, Hermelinda,
pero nunca tendrás la certeza de sus aguas revueltas, su presencia
habrás de conocerla en el óxido de todas las ventanas,
en los mástiles rotos,
en las ruedas inmóviles
en el aire color rojo-ladrillo.
(Antonio Cisneros).

y debo caminar pudriéndome por quedar bien contigo mientras vamos paseando por Tacora entre prostitutas y ladrones
que no logran robarnos nada porque nada tenemos pero tenemos hambre y comemos ciruelas
y corremos fugándonos sin cancelar la cuenta
y otra vez estamos en la plaza San Martín frente al caballo inmovilizado por las cámaras de los turistas
sin saber dónde ir ni qué ómnibus tomar
sin saber cómo ni cuándo apareciste en Lima sorpresivamente como esas pocas lluvias que llegan para lavarnos de la duda
(Enrique Verástegui).

A Lily le gustaba ir todas las tardes a esa esquina del parque Salazar alborotada de palmeras, floripondios y campanillas desde cuyo murito de ladrillos rojos contemplábamos toda la bahía de Lima como contempla el mar el capitán de un barco desde la torre de mando. Si el cielo estaba despejado, y juraría que aquel verano el cielo estuvo siempre sin nubes y el sol brilló sobre Miraflores sin fallarnos un solo día, se divisaba allá al fondo, en los confines del océano, el disco rojo, llameando, despidiéndose con rayos y luces de fogueo mientras se ahogaba en las aguas del Pacífico (Mario Vargas Llosa).

Toda la literatura peruana podría dividirse en dos tendencias: los endiosadores y los detractores de Lima. La verdadera ciudad probablemente no es tan bella como dicen unos ni tan atroz como aseguran los otros (Mario Vargas Llosa).

Vivo dos o tres años en la casa que mi abuelo ha construido para que nazcan los hijos e su hija. Esa casa queda al lado de otra casa, para la otra hija, y de otra casa para descendientes notables o amigos de la familia venidos a menos. Todas estas casas quedan la lado del caserón de mi abuelo y, mala suerte, poco tiempo después, el APRA, partido de multitudes populares totalmente opuesto a mi abuelo, por ser este descendiente de virreyes o presidentes de derechas, funda La Casa del Pueblo al lado de la casa del “último Echenique”, como se le solía llamar a mi abuelo en Lima. Nos mudamos todos, menos él, pues decide no moverse jamás de ahí para que el APRA y sus multitudes populares no vayan a pensar que les tiene miedo. Durante años, lo visito y lo admiro los domingos, entre el estruendo de música popular que proviene de La Casa del Pueblo, para joderle los domingos a mi abuelo (Alfredo Bryce Echenique).

viernes, enero 12, 2007

Adopte una gárgola por Shakespeare

Así como los limeños podíamos adoptar un balcón para contribuir a su mantenimiento hasta hace unos años atrás, los ciudadanos de Stratford-upon-Avon, Inglaterra, están facultados para adoptar una gárgola, a fin de enfrentar los daños que exhibe actualmente la iglesia de la Santa Trinidad, donde fue bautizado y enterrado William Shakespeare. Los funcionarios de la iglesia esperan recaudar dos millones de dólares no solo entre los admiradores locales del escritor, sino entre los fanáticos shakesperianos de todo el mundo.
Los múltiples deterioros del local se pueden ver en el campanario, el chapitel, las ventanas, el techo del coro y toda la estructura de madera carcomida por los escarabajos. La iglesia, construida en el siglo XIII, es el edificio más antiguo de Stratford-upon-Avon y atrae a millones de visitantes anualmente, afanosos por conocer el lugar de descanso del autor de Hamlet.
Los encargados de esta campaña, que se hacen llamar Amigos de la Iglesia de Shakespeare, han creado una página web con datos, fotografías y una cuenta para hacer las donaciones. Se puede curiosear en el portal haciendo clic aquí.

sábado, enero 06, 2007

Literatura infantil

Resulta curioso que autores dedicados a la literatura infantil o juvenil hayan tenido muertes horrendas. En este post incluyo los casos de Esopo, Hans Christian Andersen, James Barrie, Emilio Salgari y Antoine de Saint-Exupéry.

Esopo fue esclavo del filósofo Janto, quien le dio la libertad admirado por su cultura y talento oratorio. El fabulista fue admitido prontamente en los círculos aristocráticos de su tiempo. El regente Creso le confió algunas tareas diplomáticas, una de las cuales fue transportar oro que debía distribuirse entre los sacerdotes de Delfos. Esopo no entregó la carga, lo acusaron de robo y murió asesinado.

Hans Christian Andersen (en la imagen), autor de "El patito feo" y "La sirenita", obtuvo en vida los mayores honores para un escritor. En 1886 fue declarado Consejero del Estado y un año después fue nombrado Ciudadano Ilustre de Odense, su ciudad natal. En 1872, a los 67 años, tuvo un accidente muy extraño: se cayó de la cama y el impacto le produjo graves lesiones. Andersen nunca pudo recuperarse del golpe y murió en 1875.

James Barrie, autor de Peter Pan, fue un personaje más que extraño. Su hermano David falleció en un accidente cuando él tenía apenas seis años. La madre, hondamente abatida, se encerró en su dormitorio sin deseos de ver a nadie, mucho menos a James. Desde entonces James experimentó varios años de abandono y relegación. En la adolescencia se le descubrió un extraño caso de enanismo, que solo le permitió alcanzar una talla de 1,47 m. Antes de morir uno de sus brazos quedó inutilizado sin causa fisiológica aparente, de modo que en sus últimos días Barrie fue una suerte de Capitán Garfio setentón y de metro y medio.

Emilio Salgari, famoso por sus novelas juveniles, tuvo un final espantoso. Antes de matarse, presa de una crisis psiquiátrica, escribió cartas que dirigió a los periódicos de Turín (“Vencido por todo tipo de desgracias, reducido a miseria a pesar del enorme trabajo, con mi mujer loca en el hospital, a la que no puedo pagar sus gastos, me quito la vida”), a sus editores (“A vosotros, que os habeis enriquecido con mi sudor manteniéndome a mí y a mi familia en una continua semimiseria o algo peor, pido solo que, en compensación de las ganancias que os he proporcionado, paguéis los gastos de mi entierro”) y a sus hijos (“Soy un vencido. La locura de vuestra madre me ha partido el corazón y todas mis fuerzas”). Murió atravesándose un cuchillo en el vientre.

Antoine de Saint-Exupéry, padre del maravilloso Principito y aviador francés, salvó de morir en plena Segunda Guerra Mundial, cuando su avión fue abatido por naves enemigas. En julio de 1944 integró la misión de reconocimiento que organizaba el desembarco de los aliados en el sur de Francia. Al cabo de pocas horas de su partida los radares dejaron de ver el Lightning 38 que piloteaba. Sesenta años después, en abril de 2004, el avión de Saint-Exupéry fue hallado frente a las costas de Marsella. No tenía huellas de balas. Su cuerpo nunca fue encontrado.

sábado, diciembre 30, 2006

Mis libros del año

Los dejo con los mejores libros que he leído este año. Ojalá les pique el diente con alguno.

1. Travesuras de la niña mala de Mario Vargas Llosa. Luego de una novela más bien lenta y conceptual (El paraíso en la otra esquina), Vargas Llosa publicó este año Travesuras de la niña mala, una historia de amor que dura cuarenta años en la vida de Ricardo Somocurcio, un traductor algo opaco que sueña con vivir en París. Ricardo se enamora fulminantemente de la “niña mala” desde que la conoce en Miraflores a principios de la década de 1950. Años después, ya instalado en Francia, Ricardo la vuelve a encontrar, pero ella solo acepta su amor de manera esporádica o circunstancial. Para la “niña mala”, Ricardo es un hombre gris, con sueldo irrisorio y departamentito pobretón. Por eso prefiere marcharse sucesivamente con un guerrillero castrista, un funcionario francés, un millonario londinense y un mafioso japonés. Travesuras de la niña mala, elegida como la novela del año por Le Point, está narrada en forma lineal y comenta en sus páginas los cambios políticos ocurridos en la segunda mitad del siglo XX, en el Perú y el resto del mundo. Si tuviera que otorgarle un adjetivo a esta excelente novela, sin duda sería el de apasionante.

2. Los boys de Junot Díaz. Pese a que vivió hasta los siete años en República Dominicana, Junot Díaz publicó su primer libro de cuentos en inglés, con el título de Los boys (o Drawn según el original). Los dos grandes escenarios son los pueblos pobres dominicanos y los barrios bajos de Nueva Jersey. Todos los cuentos de Los boys son notables, pero destacan tres que solo pueden ser calificados de geniales e imprescindibles: “Israel”, “Fiesta, 1980” y “Negocios”. La recomendación de este libro tiene carácter de urgencia. Vaya a conseguirlo apenas acabe con este post.

3. Hijo de Jesús de Denis Johnson. Si alguien cree que la literatura con personajes marginales y nocturnos (tan de moda por estos lares durante varios años) no tiene nada más que decir, puede ir cambiando de opinión en este mismo momento. Hijo de Jesús es el mejor libro sobre jóvenes y drogas que he leído en mi vida. Denis Johnson describe como nadie las alucinaciones causadas por los narcóticos, de forma que el libro segrega asfixia e inquietud en todas sus páginas. Es característico también que sus personajes confundan los tiempos y las situaciones. Uno de ellos dice: “Se vivían muchos momentos por el estilo en el Vine: llegabas a pensar que hoy era ayer, ayer era mañana, y así todo el tiempo”.

4. La casa pierde de Juan Villoro. En este libro se pueden encontrar por lo menos dos cuentos extraordinarios: uno sobre boxeo (“Campeón ligero”) y otro sobre fútbol (“El extremo fantasma”). En realidad, el volumen es fantástico desde el título: La casa pierde alude al tema del juego y el azar, pero desde un punto de vista más bien desesperanzado. Muy recomendable también el cuento “Corrección”, que afina la puntería hacia el trabajo y las envidias de los escritores. Villoro, como buen cronista, es un maestro del adjetivo. Inevitable leerlo con cuaderno de apuntes al lado.

5. Infierno grande de Guillermo Martínez. Por lo menos cuatro cuentos de este libro me dejaron hecho una pieza y con la boca abierta. Me refiero a “Infierno grande”, “Esa cuestión de orificios”, “Un descenso al infinito” y “Retrato de un piscicultor”, todos relatos de primerísimo nivel. Martínez, que tiene un doctorado en Ciencias Matemáticas, ha declarado que existe “una analogía bastante estrecha entre el modo de concebir la solución de un problema en matemática y su posterior codificación por escrito en ese texto que se llama demostración, y la manera de imaginar en literatura y su posterior codificación por escrito en esos textos que llamamos cuentos o novelas”. Solo por esa declaración valdría la pena interesarse en este sorprendente volumen.

Este año he leído más libros peruanos que en 2005.
Entre los libros de cuento, me quedo sin duda con Lecciones de origami, brillante debut de Augusto Effio. Valiéndose de la corrupción como gran tema literario, Augusto Effio ha publicado seis relatos muy bien pensados y muy bien escritos. No se pierdan el cuento que da título al libro, “La última entrega de Jesús Camarena” y “Un parpadeo de Gene Hackman”. A echarle el ojo de inmediato.
Muy recomendable también La habitación del suicida de Miguel Ruiz Effio (sobre todo por “Derechos de autor”) y Los olvidados (no los de Buñuel, los míos) de Rossana Díaz Costa (de quien resalto “No es serio este cementerio”, “Achtung Andalucía” y “La lucha contra el estornino”). Pasajeros perdurables, la antología de Iván Thays, sobresale por la originalidad y por los cuentos elegidos, pese a las ausencias. Eso sí, altamente destacable el delicioso hallazgo de Gastón Fernández.

En 2006 leí dos novelas de Santiago Roncagliolo: la premiada Abril rojo y El príncipe de los caimanes. De lejos me quedo con esta última: la historia de dos cazafortunas, bisabuelo y bisnieto. El primero busca hacerse rico con la explotación del caucho, mientras que el otro, en distinto plano temporal, anhela viajar a Miami para ganar mucho dinero. El príncipe de los caimanes contiene fragmentos notables, especialmente los referidos a la descripción del paisaje amazónico. Curiosamente Roncagliolo aceptó escribir esta muy buena novela pese a no conocer la selva. Los datos que consigna estuvieron basados en libros que debió leer forzosamente a manera de documentación.

Finalmente, dos libros para fanáticos. El primero es Entrevistas escogidas a Alfredo Bryce de Jorge Coaguila, un conjunto repleto de anécdotas, datos curiosos y frases magistrales. Contra lo que se puede pensar, Alfredo Bryce no es precisamente un buen entrevistado. Puede ser muy locuaz o divertido al hacer declaraciones, pero casi nunca dice algo novedoso. Por eso es meritorio este libro colmado de datos y noticias. Resalto especialmente la entrevista de Milagros Leiva, que consigue declaraciones de Bryce acerca de la relación con su madre, que muchas veces fue más que espinosa.
El segundo libro es El archivo personal de Julio Ramón Ribeyro, de Luis Fuentes Rojas. El volumen recoge 26 artículos no publicados antes en La caza sutil, la mayor bibliografía que se puede encontrar sobre el autor limeño y la reproducción de las carátulas de todas las ediciones ribeyrianas, incluso las extranjeras. Imprescindible (aunque por desgracia inhallable en librerías actualmente).